Me ha llamado la atención esta receta que nos recomiendan en
Directo Al Paladar por la utilización de raclette. Me encanta el queso y la verdad es una variedad que desconocía totalmente.
Como nos cuentan en la
Wikipedia, el
raclette es un queso de origen suizo del cantón del Valais hecho a base de leche cruda de vaca y que normalmente se presenta en forma de gran rueda de unos 6 kg aproximadamente.
Su período óptimo de degustación se extiende de noviembre a febrero, luego de una curación de tres a seis meses, aunque es excelente en cualquier época del año.
Es un queso sociable, pues la mayor parte del tiempo es consumido entre amigos alrededor de un aparato de raclette. Este queso se sirve fundido con patatas cocidas o con embutidos montañeros. En Suiza se come la raclette acompañada de una bebida caliente o de un vino blanco ligero como el Chasselas.
Preparación
Pon una sartén grande a calentar con aceite de oliva. Pela los ajos, dales un golpe y ponlos en el aceite, dispón los ossobucos en la sartén previamente salados, dóralos por ambas caras y después sazona con el resto de especias, chile seco, canela en polvo, comino molido y pimienta negra recién molida.
Pasados unos diez minutos, incorpora el vino y reduce el fuego. Deja cocer unos 20 minutos o más, dependiendo del grosor de la carne.
Mientras tanto, pica la cebolla y sofríela en otra sartén con aceite, cuando empiece a tomar color, incorpora la leche evaporada y el queso, agrega también un poco de pimienta negra y nuez moscada. Deja cocer unos minutos, hasta que obtengas una salsa cremosa y homogénea.
Tritura la crema de queso para una textura más fina y sírvela en el fondo del plato. Pon sobre ella los ossobucos , unas láminas de champiñón y riega con una cucharada del jugo resultante de la elaboración del ossobuco. Y a disfrutar cuanto antes, que si se enfría la crema se espesará mucho.
Receta Original:
Directo Al Paladar